
El colegió empezó su andadura en la primavera de 1898.
Debe su origen al deseo de un grupo de señoras de Valencia que tenían sobrinas o nietas en el Colegio del Sagrado Corazón de Chamartín (Madrid). Querían que también en Valencia fuera posible tener un centro de las mismas características, por lo que acudieron al Arzobispo de Valencia, Dr. Sancha, para que solicitara a las religiosas del Sagrado Corazón la fundación de un colegio para niñas en una gran finca, situada en Godella, que pusieron a disposición de la Congregación, facilitando su compra por una cantidad simbólica. Acudieron religiosas, francesas en su mayoría, porque en aquel momento, el gobierno de su país las expulsaba y les prohibía tener instituciones escolares.

El colegio, que empezó con cuatro alumnas, creció rápidamente. Ofrecía una educación cristiana, atendiendo a todos los aspectos propios de la cultura de las clases altas de la época: sólidos principios religiosos y morales, urbanidad y buenos modales, labores del hogar, música, pintura y una seria preparación intelectual, tanto en Ciencias, como en Letras. A esto se añadía que la enseñanza se impartía en francés y ya entonces, el conocimiento de un idioma extranjero era muy apreciado por las familias. Junto al colegio, hubo también, desde el principio, una pequeña escuela gratuita que recogía a niñas pobres del pueblo.

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Esta primera orientación educativa continuó, con el paréntesis de la Guerra civil española, hasta 1965, en que el Concilio Vaticano II dio un viraje a la actividad y a la vida de los religiosos, que estaba respaldado por la realidad social. Las religiosas abrieron el centro en todos sus aspectos: los profesores seglares empezaron a compartir con las religiosas las funciones de mayor incidencia educativa, como tutorías, clases de Religión, etc. Y el alumnado cambió: se fusionaron las niñas de la escuela con las del colegio y en lugar de recibir casi únicamente a niñas de la ciudad, empezaron a entrar alumnas de los pueblos cercanos. Diez años más tarde, en 1975, se abrió el colegio a los chicos.
Para realizar estas transformaciones, las religiosas tomaron la decisión de adaptarse a las condiciones escolares que les permitían recibir subvención, por parte del Estado :
– Admitir alumnos/as de todas las clases sociales, sin discriminar a nadie por su ideología, creencias o características personales.
– Ofrecer un tipo de educación, que en sus cuotas, métodos y programas, se adaptara a la realidad social, muy variada, de los alumnos/as. Fue necesario reelaborar los principios educativos de la Congregación, para adaptarlos a los nuevos tiempos. Y surgió lo que actualmente recibe el nombre de «Carácter Propio o Ideario» de los Colegios del Sagrado Corazón.

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